48 HORAS EN LA VIDA DE UNA NIÑA DE AFGANISTAN
Para aquella familia anónima refugiada desde ayer en la frontera Afgano-Pakistaní.
Zongo le dio a Borondongo
Borondongo le dio a Bernabé
Bernabé le pegó a Muchilanga
Le echó a Burundanga
Le hincha los pies.
¿Por qué Zongo le dio a Borondongo?
Porque Borondongo le dio a Bernabé.
¿Por qué Borondongo le dio a Bernabé?
Porque Bernabé le pegó a Muchilanga.
¿Por qué Bernabé le pegó a Muchilanga?
Porque Muchilanga le echó a Burundanga.
¿Por qué Muchilanga le echó a Murundanga?
Porque Burundanga le hincha los pies.
(O. Bouffartique)
PRIMER DIA
A falta de papel y lápiz, en los momentos de corto descanso, escribo estas líneas con mi dedo sobre la arena del desierto que forma gran parte de mi país.
Mi familia consta de seis miembros, papá, yo que recién cumplí 10 años hace una semana, dos hermanos y dos hermanas menores que yo. Mamá murió hace dos años, poco después del nacimiento de mi hermanita menor. Yo soy el único miembro de la familia que sabe escribir y leer.
Vivimos en un pequeño pueblo. Desde hace muchos años, ya perdí la cuenta cuantos, nuestras cosechas desaparecieron. Dejó de llover. Papá y los hombres del pueblo se dedicaron a lo que pudieron. Papá vende leña, cartones, basura. Nosotros los mayores, le ayudamos. Son varios años que nuestros estómagos se han acostumbrado a gruñir pues es casi imposible llenarlo.
Hace una hora salimos de lo que fue nuestro hogar. Los señores del gobierno nos dijeron que nuestro pueblo no sería bombardeado por los americanos. Yo nunca he visto a un americano, no sé como son o como se ven, nunca pasaron por acá. Algo debemos haber hecho mal pues nuestro pueblo fue bombardeado y nuestra casa destruida.
Logramos salir pero mi hermanita menor sufrió una quemadura tremenda en su pie derecho. No tenemos nada, nunca tuvimos nada. Salimos con las únicas ropas que tenemos, calzados yo alguna vez los tuve, mis hermanos nunca supieron lo que es una sandalia. En el camino encontramos a otros del pueblo, nos dijeron que camináramos hacia Pakistán, que ahí los americanos no lanzaban bombas más al contrario, encontraríamos algo de comida. Otro señor nos contó que los americanos escribían sobre sus bombas antes de lanzarlas las palabras "Eat This” explicándonos que quieren que comamos bombas, deben tener un sentido del humor muy cruel, a mí y a mis hermanitos nos bastaría un pedazo de pan.
Mi hermanita bebé no para de llorar. Papá ya no quiere hablar, su mirada está fija en una lejanía que yo no distingo.
SEGUNDO DIA
Estamos todos exhaustos, no sabemos cuanto falta para caminar, seguimos silenciosos a papá, no queremos disturbar su triste silencio. Solo la bebé chilla sin cesar, su pie empieza a despedir un mal olor. Encontramos a un grupo de gente huyendo igual que nosotros, tampoco tienen comida, algunos tienen agua pero no la quieren compartir. Nos dicen que en último caso podemos beber nuestros orines. Encontramos algo de hierba seca, tratamos de comer pero nuestros estómagos gruñeron peor. Tengo ganas de llorar y no sé si es por hambre, miedo o tristeza. Mejor no lloro, puede que mis hermanitos empiecen a llorar también y papá necesita nuestra ayuda. Tenemos que llegar a la frontera, dicen que allá los americanos han dejado muchos alimentos y medicinas para nosotros.
Vemos a lo lejos una gran muchedumbre, papá aprieta el paso, nosotros corremos detrás de él. Después de varias horas llegamos a un enorme campamento, son miles. Dicen que no podemos cruzar la frontera que tendremos que quedarnos aquí. Dos señores extranjeros se acercan a nosotros y le hacen algunas preguntas a mi papá, el no quiere contestar porque no conoce su idioma. Alguien nos dice que son españoles y que quieren hablar con nosotros. Uno apunta una gran máquina sobre mi rostro y yo pensando que es un americano le muestro mi mejor sonrisa, solo quiero algo de comida para mí y para mis hermanitos. Apuntan la máquina sobre el pie de mi hermanita quien sigue gritando de dolor. Después los extranjeros se retiran.
Ya es de noche, otro día más sin comer, nos dicen que la comida está del otro lado de la frontera y que no hay nadie que la pueda traer pues ésta está cerrada. Me preocupa el pie de la bebé.
Es hora de dormir, quizás mañana sea un mejor día.