"LOS LUSTRABOTAS"
Porfirio, Fantasmita o Ángel como le gusta que lo llamen hoy en día,  fue un lustrabotas en la Plaza de San Francisco.  Sé que de vez en cuando lo hace todavía solo para recordar aquellos duros tiempos.  Al igual que su hermano Claudio, el Fantasma, otro ex-lustrabotas, ambos buscaron el cobijo de la calle en El Alto cuando eran  todavía muy pequeños.  La razón: la violencia familiar, el alcoholismo, reinantes tanto en el padre como la madre.
Conocí a Ángel junto al Chila (Juan) y a Iván Nogales como miembros del Grupo de Teatro TRONO, y los conocí así, como artistas.  Sabía por referencia que Angel y el Chila habían sido “chicos de la calle” con todo lo que eso implica: drogas, alcohol, robos y encierro.  Iván, actor y sociólogo de profesión,  había empezado 8 años atrás desde nuestro primer encuentro, una idea que se volvió una pasión, el  de lograr que los chicos de la calle descubrieran que eran seres humanos y devolverles su dignidad y esto por medio  del teatro. A través de cientos de memorias recogidas por Claudio, Angel y Juan, Iván logró un sueño anhelado de estos tres muchachos, la edición del libro EL MAÑANA ES HOY, un estudio que nos muestra la triste realidad de la vida y subsistencia en la calle por quienes deciden que ese sea su hogar y los métodos terapéuticos a través de teatro.
Hoy, estos tres muchachos más una comunidad que día a día crece exitosamente (COMPA-COMUNIDAD De Productores de Arte), con el incansable trabajo y visión de Iván, han descubierto una fuente de talentos impensables para ellos hace unos años atrás.  Tienen varios grupos de teatro, son dueños de una Casa Teatro que aunque no está totalmente terminada, ya está en uso.  Los actores son multifacéticos, alguna vez fueron analfabetas, ahora leen y entienden a Galeano, Octavio Paz, Borges, Neruda., entre otros. Conocen de cine tanto como Pedro Susz de la Cinemateca Nacional, y de música, ni se diga, todos los géneros.  Manejan una biblioteca y un camión convertido en teatro móvil donde presentan desde obras teatrales hasta grupos musicales.  Se presentan en barrios marginales, pueblos del altiplano y sin ningún problema son invitados a Europa anualmente a diversos festivales.  Visitaron México ya en dos ocasiones, la última vez (1997) fueron invitados a actuar para Marcos y los Zapatistas, además de su hermosa e inolvidable actuación en la cima de la Pirámide del Sol en Teotihuacán.
Dignidad, la recobraron, más el orgullo de ser seres humanos valiosos.
Transcribo para ustedes algunas pequeñas porciones del libro pues quizás a través de esas líneas, el lector podrá percibir el alma de estos ahora ya hombres.
IVAN - NIÑOS DE LA CALLE - DESDE LA PRODUCTIVIDAD
Otra perspectiva de análisis, en la forma de abordar el tema de los "menores" de la calle, se refiere a clasificarlos según su actividad en la calle, en función de la productividad. Queremos decir que en el caso de un "menor" que presta servicios como lustrabotas o dulcero, no tiene la misma jerarquía que aquel que realiza actividades productivas como viñeteros o artesanos de monstruos de venesta. Comparten un mismo espacio, con jerarquías al interior de sus grupos.
Por otra parte, estos grupos en su interior cohesionan a sus miem­bros porque comparten actividades comunes y fundamentalmente for­mas de interrelación que son aceptadas por el común de sus integrantes. La delincuencia es una de ellas, como actividad de subsistencia en primer lugar de diversión y como un índice para medir grados de va­lentía, audacia, tenacidad y valor, destinadas a identificar y definir lí­deres. Pero esto no significa que la calle, sea el único escenario para la pugna de cargos y roles directrices. La productividad en el grupo y ¡a imagen que éste proyecta en la calle, es un medio de crecimiento y  ascenso personal y grupal. Un productor tiene una actitud más digna que \ un servidor, la calle es testimonio de esta aseveración. Aunque parezca un mundo de anormalidad, delincuentes y drogadictos, el sentido de jerarquía y superioridad, porque alguien es más inteligente que otro, mejor pensador que aquél y también mejor artista, es sencillamente parte de la dinámica de la calle. El grupo de Teatro Trono llegó a ser testimo­nio de esto. Cada uno de sus integrantes forma parte de una elite entre los chicos de la calle.
CLAUDIO - ME ANIME A SER LUSTRABOTAS
Para animarme a ser lustrabotas hice que me guste ese trabajo. Walter es un amigo, me prestó su caja y sus cepillos, y fue mi primer lustre en un sillón, vino un tipo y dijo "quiero lustre" Walter dijo "Claudio lustra". Em­pecé a hacer lo que me había fijado, la forma cómo trabajaba Walter, tardé mucho, le lustré transpirando pero lo hice, toqué sus zapatos, sentí el calor del hombre y pensé que era una buena forma de comunicarse con el clien­te y la gente, así fui trabajando como una buena experiencia. Ese persona­je que hemos creado con el grupo y con Iván en la obra Vida de Perros un lustrabotas que representa a los miles de las calles, era un personaje que yo ahora lo vivía. Desde ese día, cada persona que pasa por mis manos, trato de poner todo el interés y el empeño de no lustrar como sea. Todo es cuestión de verle el lado artístico de la cosa.
CHILA- DIA DE LA MADRE - FLORES EN EL CEMENTERIO
Era un día de la madre boliviana, día en que murió mi mamá, me pongo muy triste siempre porque todos se preparan para felicitar a sus mamás, yo no tengo mi mamá y tengo que recordar el día que se fue. Al andar por las calles miraba a las señoras vestidas de pollera, al verlas pasar quería agarrarles y darles un abrazo y a mi alrededor hay vende­dores de regalos y rosas, toda la gente compraba regalos. Como estaba en la calle viviendo en la soledad, lo único que me acompañaba era mi sombra, pero no tan solo, porque me acompaña un poquito el sol que me brinda su calor y en las noches la luna y las estrellas, siempre en todo momento me acompaña mi mamá y me cuida desde el cielo. Yo me imaginaba, si yo pudiera estar muerto en este momento estaría felici­tándole en su día y por ser una madre maravillosa y agradecerle por todo lo que ha hecho por mí, pero como estoy vivo, mejor voy a poner­le flores al cementerio así cumpliré con mi mamá y dentro de mí decía, algún día estaré a su lado, felicidades a todas las madres bolivianas.
IVAN- SOBRE LOS CHANGOS DE LA CALLE ­¿EXISTE LIBERTAD?
Qué extraña razón obliga a estos changos a hacer cosas que conscientemente no quieren, pero que son obligados por esa fuerza oculta
que los amamantó en su infancia y estructuró con un rostro perverso que emerge y sale a flote cada vez que intentan equilibrarse. No los  deja caminar más allá de sus perversiones. Una dictadura de no sé qué, que mueve los hilos de su conducta. Acaso son (somos) títeres de un destino inefable e ineludible. ¿Constructores de qué son entonces? ¿O son meros repetidores de un destino escrito en tan corto tiempo? ¿Un horóscopo escrito hasta los 7 u 8 años, para ser leído con ciertos matices y bemoles en el transcurso de su vida? ¿Espectadores de ese protagonista oculto, que se adueña del escenario de nuestra más profunda obra que somos nosotros mismos, y que campea mientras podemos ha­cer el ademán de darle el paso para que se manifieste y repita su consabido texto, y de esa forma realizarse y realizamos a nosotros mismos? ;
¿Qué somos entonces?
¿DÓNDE ESTA LA LIBERTAD? ¿Qué será lo más limitante? ¿...el Sistema que no permite crecer, y niega a los individuos cerrando puertas con la ley del embudo? ¿O será peor la construcción de los límites del individuo. en sus iniciales 7 a 8 años además en una etapa preconsciente? Quiero decir, si de esta etapa va a repetir toda su vida los rasgos esenciales sin alejarse definitivamente de ellos, ¿entonces qué es lo que construye el hombre? ¿De algo que no conocemos? Por eso dice el Chila "qué mierda tendremos, ¿por qué hacemos cagadas cuando todo va bien no?"
Esto en referencia a que el Fantasmita está en celdas de la calle Sucre.