ORQUESTAS COCHABAMBINAS...¿LUJO? (Nota publicada en Los Tiempos en el 2004, las cosas están cambiando desde entonces...)
Desde el mes de abril tuvimos la apertura de temporada de las dos orquestas cochabambinas más conocidas: La Orquesta Municipal de Cochabamba y la Camerata Concertante, dos orquestas que ya por algunos años funcionan en nuestra ciudad, ambas conformadas básicamente por alumnos y ex alumnos del Instituto Laredo, cuna de grandes músicos y otros no tanto. Si rebuscamos un poquito más, nos encontramos que aparte de estas dos orquestas representantes del arte musical en la Llajta, hay otras cuantas más tanto en el seno del mismo Instituto Laredo: la Orquesta Infantil, la Orquesta Juvenil y la orquesta Sinfónica Popular del mismo Instituto Laredo y la Orquesta de Vientos Cochabamba con alumnos de la Academia Man Césped y otros alumnos independientes que acuden a dicha orquesta para aprender algún instrumento de viento.
En el caso de la Orquesta Sinfónica Municipal, encontramos por lo menos un 90% o más de sus miembros siendo alumnos actuales (algunos inclusive de 8º grado) del Instituto Laredo que de por sí ya tocan en alguna de las orquestas de dicho Instituto, o sea, tomemos en cuenta a alumnos de música que por momentos son alumnos tocando en su orquesta dentro de su colegio y horas más tarde, son miembros "profesionales" de una orquesta "profesional". Mejor no entremos a rebuscar un poco más sobre la vida de los alumnos porque nos encontramos con el descubrimiento que quizás muchos de ellos además hacen danza, teatro, karate, inglés-francés y corte y confección.
Si además nos ponemos a rebuscar en nuestra memoria, cuantos músicos profesionales verdaderamente han producido nuestras instituciones de enseñanza musical, nos encontraremos con la sorpresa de un resultado verdaderamente atroz, un músico cada tres años, si es que hay suerte; la mayoría de ellos salen del país para proseguir sus estudios profesionales y ya no regresan más. Y muchos de ustedes pensarán: pero para que más, si el país no apoya al músico, si el músico no tiene de que vivir... Pensamientos válidos pero como va nuestro país, quizás las únicas profesiones que den para vivir en el momento actual son las de político profesional o narcotraficante/asaltante.
Los pocos músicos profesionales que vivimos en Bolivia y más específicamente en Cochabamba, famosa cuna de artistas, semillero de talentos y demás frases ya por demás estereotipadas, tenemos la obligación de formar verdaderos músicos, ya sea que ellos decidan posteriormente ser arquitectos, médicos o ingenieros...o músicos... No podemos permitirnos ni permitir que el colega profesional que pasó estudiando largos y sacrificados años en el exterior caiga en la típica mediocridad de toda la vida con frasecitas como " en Bolivia no se puede hacer más" o "el público no se va a dar cuenta", o lo peor, cuando el concierto salió verdaderamente desastroso se espere que el colega profesional felicite a los muchachos "por el gran esfuerzo en la preparación del programa". Si un programa salió bien (y siempre puede salir mejor), pues salió bien y si salió mal, salió mal, a quien le importa el esfuerzo que hubo, eso no me incumbe ni a nadie del público asistente; uno va a escuchar un concierto sin importar para nada el método o las horas de ensayo, o si la alcaldía pagó o no los honorarios de la orquesta o si carece de ciertos instrumentos que cualquier orquesta sinfónica profesional debería poseer para llamarse sinfónica.
De qué sirve que nosotros los ciudadanos que pagamos nuestros impuestos y que parte de estos impuestos van al salario y manutención de una Orquesta Municipal, tengamos que soportar la ejecución de la Sinfonía No. 6 en Fa mayor "Pastoral" de Ludwig van Beethoven, ejecución donde el director se olvidó que la sinfonía no funciona sin timbales, ¿qué pasó? ¿Es que el movimiento de la tormenta de pronto tiene que convertirse en un escaso chaparrón porque así se le ocurrió al maestro? Sí, ya es conocida la excusa: "Es que la Sinfónica no tiene timbales". .. Y ya no entremos en detalles sobre una obra que requiere gran capacidad técnica de los instrumentistas y ni se diga, madurez y conocimientos musicales.
Entonces qué se espera, ¿que el público calladamente aguante, aplauda y vaya tras camerinos a felicitar a los alumnos por "el gran esfuerzo"? No, ¡claro que no!, cada uno de los miembros de la afamada orquesta deberían saber que masacraron una obra maestra, que su supuesto esfuerzo no sirvió para absolutamente sino el de engañar a un supuesto "público ignorante". Lo peor, saber que dicho concierto fue auspiciado, financiado o lo que fuera, por la Embajada de España. ¿Es que llegará algún momento en que aprendamos no solamente como músicos sino como ciudadanos bolivianos dejar de engañar a las instituciones internacionales, empresas y demás que tienen interés en apoyar al arte en nuestro país? Después nos sorprendemos cuando los ciudadanos extranjeros creen que todavía vivimos en los árboles.
¿Es que tendremos por los siglos de los siglos aguantar masacres musicales de grandes obras maestras como la Obertura Trágica de Brahms, el 2º Concierto para Piano de Rachmaninoff y todas aquellas obras "menores" que caen en las manos de aquellos alumnos principiantes que todavía no aprendieron ni siquiera a tocar una escala correctamente?.
Que si a la municipalidad le causa un orgullo incontenible tener tal lujito, recordemos que también nos chantaron un teleférico millonario que es otro lujito bastante innecesario. De que cualquier ciudad del mundo debería tener una orquesta sinfónica, no sé, yo preferiría tener en nuestra ciudad o nuestro país en su totalidad una excelente calidad en la educación y la salud antes de atreverme a tener cualquier orquesta de calidad indescifrable.
No, no estamos listos para tener una orquesta sinfónica "profesional", digan lo que digan los grandes maestros dentro del ámbito. Que si hay cientos de alumnos en etapa formativa, eso es cierto, pero una Orquesta Sinfónica que requiere grandes cantidades de dinero para su subsistencia requiere músicos profesionales lo cual no abastece en Cochabamba ni siquiera para formar un cuarteto de cuerdas de calidad aceptable.
Sabemos que nuestro país está muy atrasado, podemos echar la culpa a nuestros gobernantes o a las instituciones que supuestamente deberíamos apoyar a la cultura si queremos librarnos de culpas propias. ¿No es hora de que dejemos a un lado ese bloqueo mental de un falso regionalismo de que Cochabamba es semillero de artistas, cuna de talentos, genios y virtuosos de renombre internacional? ¿De que defendamos mediocridades simplemente por el hecho de ser cochabambinos y/o laredistas? Y que recurramos a lo peor: aprovecharnos de una supuesta ignorancia de un público que realmente carece de parámetros por nuestra culpa, solamente nuestra y de nadie más.
Qué decir de la Camerata. Una pequeña orquesta de cuerdas conformada básicamente por una decena de Laredistas "veteranos", aquellos que formaron la primera orquesta que existió en Cochabamba allá por los 80 dentro del seno del mismo Instituto Laredo. Esta orquesta cuenta con solamente dos músicos profesionales, léase "con estudios profesionales en el exterior" en contraposición a los 70 músicos de la Sinfónica que cuentan con uno solo, su director .
La Camerata funcionó con financiamiento privado por cinco años, ahora lo hace independiente de cualquier institución, no usan ni abusan de estudiantes principiantes o avanzados, no es una orquesta para formación educativa de alumnos de alguna institución musical, pues ya es de suponerse que esas instituciones para eso están, para formar músicos. Que sus resultados sean variados, desde medianos hasta excelentes conciertos, no recaen en las espaldas de nuestros impuestos ni de utilizaciones engañosas para convencer al público que hay que "apoyar financieramente" a esta organización musical. Claro, el público en general desconoce de esta orquesta ya que la auto-propaganda es mínima a pesar de tener en sus manos la producción de uno de los mejores discos compactos de música barroca chiquitana producida por dos universidades mexicanas y con la intervención del grupo Ars Antiqua de Guadalajara, México.
Y qué decir de la Orquesta de Vientos Cochabamba, aquella que originalmente era la Orquesta de Vientos Municipal y decidió convertirse en una proyecto educativo independiente. Solo la oímos una vez en público a fines del año pasado. Su director, Koichi Fuji, parece ser el único ser pensante dentro del truculento ámbito musical de nuestra ciudad y por supuesto encima es extranjero: una orquesta llena de estudiantes NO ES PROFESIONAL y no debe tocar en público hasta tener un nivel aceptable. Para gran sorpresa, la Orquesta de Vientos Cochabamba, dio un excelente ejemplo de cómo se deben hacer las cosas cuando las bases son disciplina, método y sobre todo honestidad.
Publicado en Los Tiempos, 2003